Dos taraos y hazañas inversas II

Hace un mes y pico que subí la historia, pero me gusta variar en contenidos y cositas. Podéis leerla aquí por si queréis retomarla: http://ssffajardo.blogspot.com.es/2015/09/dos-taraos-y-hazanas-inversas-i.html

Aún así os dejo un breve resumen: Sergio y Jacob van a la aventura y alquilan un coche más viejo que Jordi Hurtado, van a to’ cisco por la carretera y se meten un guarrazo de los bonicos y acaban en el mar. Van camino del puerto y en el camino se encuentran con Cristiano Ronaldo, un hombre que no paraba de beber alcohol y resultaba ser jugador del Barcelona. 

Embarcaban rumbo a la aventura, pero esta vez con un jugador de fútbol borracho que acababa de tirar los pantalones a un ciclista que había pasado rozándole mientras andaban.

 Así es, Cristiano poseído por la rabia al rozarle el ciclista, se despojó de sus pantalones cual ‘Stripper’ masculino y se los tiró a la cabeza, tal cual. El ciclista invadido por una lobreguez repentina, cayó al suelo tras desestabilizarse. En décimas de segundo se levantó, se quitó los pantalones de la cabeza, se miró el codo dolorido y sangriento a raíz de una mala caída y fue furioso hacia los tres jóvenes:

– ¡¿¡Quién ha sido!?! -gritaba-.

Al reconocer al futbolista, el chico amainó momentáneamente.

– Ha sido él -decía Sergio señalando a Cristiano- está borracho, perdónale y perdonanos a nosotros tambi…

No le dio tiempo a acabar cuando al ciclista se le volvieron a cruzar los cables propiciando a quien hablaba un guantazo de los que marcan época. De los que suenan poco y escuecen mucho. Le saltó los dos paletos:

– Será cabrón, esta noche viene el ratoncito Pérez para uno que yo me sé -reía Jacob-.

Mientras decía esto, Sergio sangraba como un gorrino. Aquello parecía la matanza de Texas por la sangre que corría de su boca.
El único que estaba impasible era Cristiano, que tras tirar los pantalones al ciclista se puso a hacer el pino sin venir a cuento, pero nunca llegaba a hacer la figura recta cuando lo hacía, era intentarlo y caerse. Así sucesivamente.
El ciclista desapareció de buenas a primeras.
Fueron a urgencias, donde le dieron unos algodones hasta que la sangre dejara de correr. Cuando esto sucedió le recomendaron comer sopitas y siguieron su aventura como si nada.
Tras una larga andadura con anécdotas varias, llegaron al puerto.

Ya era de noche y no tenían hospedaje alguno, así que decidieron buscarlo por su propia cuenta. Vieron infinidad de yates y barquitas pequeñas, pero no creían que fuese lo adecuado para pasar la noche. Siguieron andando por el puerto y vieron un enorme barco, de esos que salen en las películas en los que tantas escenas raras e intrigantes se montan. Ante el asombro de Sergio y el futbolista, a Jacob se le pasó otra cosa por la cabeza que no fueran películas. Propuso a sus acompañantes dormir en dicho barco, ellos asentían aún asombrados. Decidieron investigar como acceder a él y en la popa del barco, caía una pequeña trampilla de cuerda la cuál cogerían para subir.
Una vez arriba, se encontraron con el capitán del barco:
 
– Hola, ¿Nos conocemos? -preguntaba el dueño-.
– Supongo que no. Me presento, yo soy Jacob, él es Sergio y el Cristiano.
Desconocía la existencia del futbolista, era un hombrecillo que pasaba la vida viajando de lugar en lugar y no tenía mucho tiempo para ver la tele. Tampoco le gustaba el deporte, le encantaba leer, sobre todo en los días nublados.
– Entonces… ¿A qué habéis venido?
– Verás, hemos venido a la aventura y…
Le contó todo lo acontecido desde su llegada. El hombrecillo atendía intrigado y asombrado a la vez.
– Bien, podéis pasar la noche aquí.
– Te lo agradecemos, mañana a primera hora seguiremos con la aventura y te dejaremos en paz.
– No es ninguna molestia chicos. Pero de acuerdo, avisadme cuando os vayáis.
– ¿Por cierto, tu como te llamas? No nos has dicho nada.
– Yo me llamo Ramón Melendi. Vivo alejado de la vida social desde hace tiempo y me dedico a viajar con este cacharro. No tengo tele ni radio, mi vida se basa en leer libros que tenía en la parte baja de este barco. Además de todo esto, odio toda música que no sea la clásica.
Les estuvo contando su vida desde que le alcanzaba la memoria. El único que aguanto despierto toda la historia fue Cristiano. De lo tostón que le resultaba la historia, hasta se le había pasado la borrachera.
 
 
A la mañana siguiente, Sergio y Jacob se levantaban y con permiso de Ramón desayunaban y se aseaban. Se despidieron de él y cuando creía que iban a seguir los 3 la aventura, hubo uno que se negaba. Era el futbolista.
La charla que había tenido le había resultado un tostón, sí, pero en un momento se puso reflexiva y le había hecho replantearse cosas:
– Vamos Cristiano, nos vamos -decía Sergio-.
– Yo no voy a ningún lado, anoche estuve hablando con Ramón y me hizo ver cosas desde otro punto de vista. Me contó experiencias suyas y he decidido que me quedo con él a vivir en este barco. Yo tengo dinero y él me acoge. -decía resignado ante la proposición- Además voy a dejar de beber. En este barco el alcohol no existe, y necesito cambiar mi vida. Voy a dejar el fútbol, las mujeres y las fiestas. Ramón fue piloto de avión en su día y tiene contactos, me van a formar y ese va a ser mi nuevo trabajo, sobrevolar el mundo.
Ante la convincente respuesta, los dos amigos se despidieron apenados de ambos y tomaron su propio rumbo.
Por otro lado Cristiano se había llevado al hombrecillo del barco a la vida social por unas horas. Lo invitó al cine a ver ‘El lobo de Wall Street’ y después a cenar. Después de todo eso, volvieron al barco y lo de siempre.
Sergio y Jacob no andaron mucho desde que salieron del barco. A unos 500 metros de andar, vieron una barca que les encantó. Tenía dos asientos en la cabina desde donde se conducía. Había un hombre en ella intentándola dejar reluciente, pero eso no fue ningún impedimento. De una patada, Jacob lo tiró al mar, el hombre intentaba subir a la barca pero cada vez que ponía las manos, se las pisaba el mismo que le había tirado. Sergio mientras tanto se dedicaba a desatar la cuerda que la mantenía estable y bien aparcadita. Una vez la desató, se puso a investigar como funcionaba, la consiguió arrancar y emprendieron rumbo a lo desconocido.
En el viaje lo único raro que pasaba era que cuando pasaban por una playa cercana se llevaban por delante todas y cada una de las boyas que delimitaban el acceso de barcas, lanchas, etc.

 

Tras ocurrir esto por varias playas y ante las sospecha y la dirección que tomaban, fueron avisándose de unas playas a otras. Al llegar a una de ellas, había policías costeros preparados con una lancha y al verlos salieron disparados. No duró apenas la persecución por la poca destreza de Sergio al volante.
Los cogieron y tras coger sus datos, vieron que una de las denuncias de robo de una barca, encajaba con lo que habían contando. Eran ellos y los esposaron para llevarlos a declarar. Ambos se hicieron culpables de ello y pasaron 2 añitos y pico encerrados por robo con violencia. Después de eso, decidieron no volver a aventurarse más de esa forma. Siempre he oído que en la vida de todas las experiencias, sean buenas o malas, se aprende.
Espero que os haya gustado. Historia finiquitada. Ha sido chorra porque los elementos lo pedían pero puede salir cualquier cosa de mi imaginación.
1.-Fotos: Jacob López Palencia

2.-Personajes, elementos y nombres de la historia: Jacob
– Personajes: Melendi, Cristiano
– Elementos: Peugeot, ‘El lobo de Wall Street’, Fútbol
– Nombres: Sergio, Jacob

 
 
¡Gracias a Jacob por las fotos y demás cositas!
 
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Algunos prefieren disfrutar por encima de todo el mundo, yo prefiero que disfruten los demás.

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