Procesión de pirindolas

Como os prometí aquí: http://ssffajardo.blogspot.com.es/2016/01/costumbres-peores-que-calambres.html y debido a que se acerca la Semana Santa, hoy toca hablar abiertamente sobre una procesión un tanto diferente, Kanamara Matsuri. En español significaría algo así como ‘Festival del falo de metal’. De festival tiene poco, pero miles de japoneses se congregan en la ciudad de Kawasaki, entre Tokio y Yokohama. Se celebra cada primavera en el primer domingo del mes de abril y digo que de festival tiene poco porque es una especie de procesión en la que se venera un:

¿Os ha quedado claro, no?
Transportan como bien indica su nombre, un pene de metal. Esto es debido a la leyenda que hay detrás de esta tradición, que cuenta lo siguiente:
“Una vez en Tokio vivía la hija de un hospedero. Entonces un demonio de dientes afilados se enamoró de ella por su belleza. La había intentado cortejar en repetidas ocasiones, pero ella había permanecido pura. Un día el demonio supo que estaba comprometida y se casaría al día siguiente, así que esa noche el demonio se metió en su casa y se introdujo en ella. La mujer, asustada, no quiso decírselo a nadie y la ceremonia del día siguiente procedió sin más.
En la noche después de la boda, cuando el esposo se acostó por primera vez con la doncella, el demonio que se había introducido en su vagina, le mordió el miembro. Después de esto, la mujer tuvo que volver a contraer matrimonio, pero los resultados fueron iguales. Entonces la mujer acudió a un herrero, quien tuvo la idea de utilizar un falo de hierro. Al introducirlo en la mujer, el demonio mordió el aparato y se vio obligado a salir y esconderse a lamentarse de sus dientes caídos. El herrero contrajo matrimonio con la mujer y vivieron felices”
A raíz de aquí, esta procesión es en honor a la fertilidad. Se celebra alrededor de un local en el que antiguamente cada persona pedía por sus intereses: Las prostitutas, protección para las relaciones sexuales; los empresarios, éxito para sus negocios; los matrimonios, bienestar para su relación y yo pido un poco de cordura. ¿A quién coño se le ocurrió la ‘brillante’ idea de venerar penes? Imaginaos al dios Prepucio. Imaginaos arrodillarse para venerar al dios Prepucio, puede ser peligroso… ¿No creéis?
Antes os hablaba de la relación entre la Semana Santa y esta celebración. ¿Qué tienen en común? Os preguntaréis. Bien poco, ya os lo digo. Lo que pasa que me ha gustado hacer la comparativa de un tipo de procesión en Japón y una de aquí. Estos japoneses son muy peculiares para todo. Aprovechando que os había puesto esa comparativa se me ha ocurrido un montaje buenísimo y lo he subido a Youtube. Me parecía gracioso mezclar estas dos tradiciones, una más extraña que otra, claro:

Absténganse ofendidos. Si aún no conoces mi humor, tienes aún por leer la entrada que escribí antes de esta, ve a ella.
Pues eso, es gracioso porque ellos no tienen ni instrumentos musicales ni nada y se dedican a cantar todo el puto rato la misma canción que no estoy muy seguro de que sea como os digo. “¡Eh Kanamara!” parecen decir unos y cuando éstos acaban parece que otros dicen inmediatamente “Mara Mara”. El caso es que son más pesados que un collar de melones, te ponen un dolor que parece que tengas al rubio de Bricomanía taladrándote la cabeza.
Lo que sí me gusta mucho es que no existen los tabúes sexuales con los niños y niñas desde pequeñitos, como tiene que ser. Aquí en España nos dedicamos a taparles los ojos a nuestros hijos en la fiesta del ‘Orgullo Gay’, que por cierto, creo es lo más parecido que tenemos a su tradición.
También me gusta mucho que todo el dinero recaudado en este ‘festival’ se dona para la investigación contra el SIDA. En los bares cercanos al lugar donde se hace, en puestos o en tiendas, se venden objetos con forma fálica y como os decía, todo es invertido en la investigación. Ahora ya me va gustando más. Pero no nos pongamos serios, comentemos amistosamente algunas fotos del evento que he encontrado por ahí:

– Chicos, si visitáis Japón durante esta celebración, estáis solteros y salís por la noche ese mismo día, tened cuidado con las sorpresitas no vaya a ser que mordáis almohada y os soplen la nunca.

– Fofito no quiere que se lo cuenten y no ha dudado en visitar la ciudad que sólo os sonaba por las motos. Después de esta foto preguntó: ‘¿Gómo ehsstan uzzztedehhh?’ tras llevarse a la boca lo que portaba en su mano derecha.
– Lo que allí es una tradición, aquí lo convertimos en ella. Aquí no existe el Kanamara Matsuri y en las despedidas de soltera españolas también hay falos similares a los de allí.
– Qué grande la Semana Santa de Sevilla. Declarada de interés turístico internacional por su espectacularidad y su religiosidad. Aquí tenemos a los sevillanos disfrutando de una de sus celebraciones más importantes.

 

– Dicen que fotografiarse con el falo de metal de la procesión da mala suerte. Verídico. A este hombre le dieron a elegir entre la mala suerte o no tocar el pene y ya sabéis lo que pasó.

– En los titulares de los periódicos de la ciudad pudimos ver: ‘Un Berto Romero envejecido quiso celebrar el Kanamara Matsuri con nosotros’.

 

– Aquí tenemos a un niño llevando un pene que mide más que él. Tiene cara de estar haciendo pucheritos. Normal, yo denunciaba a la madre de este pequeño por dejarle con algo que pesará también más que él, explotación infantil. A lo mejor es que los japoneses van a ofrendar rabos al dios Prepucio del que os hablé antes, quién sabe.

 

“Que glandes son mis discípulos japoneses” -dios Prepucio
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Algunos prefieren disfrutar por encima de todo el mundo, yo prefiero que disfruten los demás.

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