Amor cobarde, amor del s. XXI

Antes las parejas se fraguaban prácticamente desde la adolescencia. Ahora, sin embargo, ni muchos adultos son capaces de mantener su amor… ¿Falta de madurez? ¿Falta de ganas? Juzguen ustedes, obviamente cada persona tendrá sus razones.

 

Habrá personas que reciban un pésimo trato y crean inútil (porque lo es) seguir con esa relación. Nadie se merece un trato despectivo de parte de ninguna persona, pero menos de quien dice querernos. Para querernos así mejor que no nos quieran a veces. Mejor sólo… ya saben el dicho. Aún así, en estos casos el problema no lo tiene quien recibe el pésimo trato, sino la persona que trata así. ¿Para qué estás con una persona si la vas a tratar como si fueses alguien superior cuando no lo eres? 

Una de las cosas que más rabia me da de esto es que hay personas que son capaces, por H o por B, de soportar todo eso. A veces se escudan en el: “Él/Ella no es así”, “No lo hace con maldad…”. No vengáis a tocarme los cojones. Si pensáis así, defendéis esa actitud que carece de defensa. Pero tranquilos, no seré yo quién os diga cómo tenéis que vivir vuestro amor. Eso sí, luego no vengáis con llantos. Cuando te das cuenta de una situación y la aceptas, empiezas tú a tener la culpa de lo que pase después.

 

 

Después de esta breve introducción a la idiotez absoluta, toca reflexionar desde mi punto de vista. Permitidme el lujo de que generalice (aunque esto siempre está mal hecho) para llegar a una moraleja que creo que entenderéis.

Antes cuando alguien tenía una pareja era porque quería compartir su vida con ella. Los noviazgos eran claros, y aunque la sociedad era mucho más clásica, todo lo que se hacía era por sentimiento y no por obligación. Miles de historias que me han contado mis padres, abuelos y demás gente con la que no tengo ningún vínculo, me hacen envidiar ese amor. El amor de verdad. Cómo personas de 45 años en adelante han luchado por su amor contra viento y marea. Cayendo en los pozos más profundos y teniendo la soga al cuello. ¿Y sabéis qué? No se han rendido.

Cada vez que voy a casa de mis abuelos y los veo viendo la tele en el sofá agarraditos de la mano no puedo parar de sonreír. Parecen adolescentes, pero lo que realmente pasa es que se quieren. Sin más.

Recuerdo también, encongido, a mis dos abuelos que en paz descansen. No podían estar el uno sin el otro. Cuando murió mi abuela, su marido estuvo pegado al cristal diciéndola que no iba a ser nada sin ella, que la quería y que ojalá volviese a verla pronto. Sí, duro, pero es amor.

 

Hoy en día las parejas discuten por no haberse dado like en su última foto de Instagram, por haber salido el uno sin el otro por ahí o por no contestarle un Whatsapp. ¿Acaso por un like te quiere alguien menos? ¿Acaso uno no puede salir con sus amigos a disfrutar sin necesidad de tener puesta la etiqueta de ‘infiel’? ¿Acaso si no te contesta un Whatsapp es porque no quiere y no porque esté haciendo cosas? Pues ese es el amor del siglo XXI.

Un amor que se rinde a la mínima, un amor que prefiere perder a alguien en una noche que luchar por alguien todos los días. Un amor cobarde. Un amor que muchas veces se aguanta por un cariño hacia la persona afectada. O porque la otra persona no se merece sufrir. ¡Pues por eso! Cuanto más alargues una mentira, más duro será asimilar la verdad. Nos estamos volviendo completamente tarados.

He llegado a ver parejas que se dedican miles de estados amorosos después de haberse dejado infinidad de veces y aquí no ha pasado nada. Que luchar, señores y señoras, no es decirle a todo el mundo lo que quieres a una persona. Se lucha en la intimidad. He visto también como en las redes sociales se dedicaba una pareja palabras amorosas varias, pero luego en la intimidad no se hacían ni puto caso. Ese es el nivel de la actual sociedad.

 

Ahora, cuando alguien tiene una pareja en la adolescencia (llamémoslo la época pajera) es para meterla en caliente. Triste pero cierto.

Hay personas que están con otras porque no pueden estar solas. Otras que lo están sólo por el sexo. Otras sólo necesitan el cariño, el sexo se tiene con personas ajenas a la relación y de vez en cuando con la pareja “por cumplir”.

Personas que se acostumbran a otras y van perdiendo el amor aunque se intenten engañar, pero que como digo con lo de amor cobarde, no son capaces de dejarlas por si nunca les vuelven a querer como un día les quisieron. O porque no saben si lo que les viene es peor. Claro que sí, mucho más coherente el “mejor lo malo conocido…”.

 

A lo que quería llegar es a que el amor no es lo que era. Hay mucha más libertad en todos los sentidos (lo que me parece de maravilla y es necesario) y muchos más intereses que nada tienen que ver con el querer. Gran culpa de todo lo que pasa en muchas de las relaciones de hoy en día es de las redes sociales y de todos los avances que hay.

A mí me hubiese gustado ser como mis padres que han luchado contra viento y marea por ser lo que son hoy. El mejor ejemplo lo he tenido en casa y nunca caeré en ese amor cobarde que sólo se mueve por interés y piensa más con lo de abajo que con lo de arriba. Llamadme clásico, que no me ofende y, en parte, lo soy. ¿Y sabéis por qué? Porque se podrá tener mucho éxito un sábado, pero el domingo sigues siendo la misma persona a la que nadie quiere abrazar. O a la que nadie quiere.

Dejemos de hacer daño a las personas. Pongamos las cartas sobre la mesa:

 

“-Mira, te quiero para dos polvos y si me enamoro pues que le vamos a hacer.”

 

“-Mira, que no te quiero desde hace unos meses, pero no quiero alargar más esta farsa que me une aún a ti por lo buena persona que eres.”

 

“-No estoy preparado para una relación, quiero vivir la vida.”

 

“-Tus ojos son dos luceros, tus mejillas son dos manzanas, que linda ensalada de frutas haríamos con mi…

+Que follemos… ¿no?

-Eso.”

 

“-Antes de ponerte los cuernos, te dejo. Me pica el conejo.”

 

“-Donde metí la olla, metí la polla. Lo mejor es no seguir engañándote. Ahora me voy al hospital, que la tengo en carne viva.”

 

“-He encontrado a alguien mejor, te dejo.

+Pero cariño…¿Y si no sale bien?

-Al menos no me quedaré con la duda de saber que habría pasado.”

 

Aún así, mi más sincera enhorabuena a esas parejas que creen en el amor y que no lo eligieron para jugar, que las habrá.

 

 

 

 

Ahí va uno de tonto por desesperado, confundiendo el amor con compañía” -Ricardo Arjona

The following two tabs change content below.
Algunos prefieren disfrutar por encima de todo el mundo, yo prefiero que disfruten los demás.

Latest posts by Sergio Fajardo (see all)

Sin Comentarios

Post a Comment