Ordenado en mi desorden

“Tun, tun… ¿Quién es?

Una rosa y un clavel.

Abre la muralla.

Tun, tun… ¿Quién es?

El sable del coronel.

Cierra la muralla.”

 

Tun, tun… No me preguntes, sólo escucha.

 

Soy Sergio, el que vive entre abrir y cerrar sus murallas internas.

Ese que ha empezado este año fuertecito de emociones y que seguramente lo acabará como el anterior.

El que lo da todo sin pedir nada a cambio, porque yo soy feliz dando a quien se lo merece.

Ordenado en mi desorden.

Soy el tozudo que a veces no atiende a consejos porque cree en lo que dice y en lo que quiere.

Ese que tiene una personalidad que todo el mundo cree conocer, pero sólo unos pocos elegidos fuera de las redes sociales conocen (con un café).

El que sabe escuchar casi siempre que no tenga la boca llena de cosas que decir.

Ordenado en mi desorden.

Soy ese que sueña alto, vive fuerte y quiere de verdad.

Ese que no hace lo que no le gustaría que le hiciesen porque sabe lo que podría doler.

El que, a lo único que teme, es a que sufran los suyos. Y moriría por ellos.

Ordenado en mi desorden.

Soy el que no deja entrar en su vida a cualquier persona, pero que cuando lo hace, es para siempre.

Ese al que todos ven con una jaula de pájaros en la cabeza. Sin límites.

El pasota insconsciente al que parece que no le importe nadie una mierda. Nada más lejos de la realidad.

Ordenado en mi desorden.

Soy ese al que no le gustan las etiquetas, los estereotipos, o las ataduras.

Ese al que le gusta jugar, en el buen sentido de la palabra, con las emociones de la gente. Subirte al cielo y bajarte al infierno.

El que disfruta del arte en todas sus facetas, aunque piense que sea subjetivo.

Ordenado en mi desorden.

Soy alguien a quién le gusta disfrutar en soledad, dando tumbos por Madrid y sin nada que decir. Porque nada es importante.

Ese que a veces no necesita a nadie. Se necesita a él y su habitación forma su mundo.

El que tiene la manía de hacer lazos con las servilletas de los bares pero le cuesta un poco más hacer lo propio con las personas.

Ordenado en mi desorden.

Ese que tiene más ropa en su silla, que en el armario.

Ese con sus manías en casa y en el trabajo.

El que tiene el TOC de dejarlo todo bien alineado, que no alienado.

Ordenado en mi desorden.

Ese que se pone música en la ducha.

Ese que siempre se levanta a partir de la segunda alarma.

El que siempre tiene ganas de aprender.

 

El raro al que cada vez que se lo dicen, se siente halagado. El mismo que será un eterno bucle amurallado una y otra vez hasta que consigan conquistarme.

 

Ordenado en mi desorden.

Sensible en mi insensibilidad.

Bondadoso en mi picardía.

Sensato en mi impulsividad.

Diferente en mi ficción.

Cuerdo en mi locura.

Infantil en mi astucia.

 

 

 

Dice mi amiga Patri que soy un sensible oculto que se niega a mostrarse como es. Que tengo un mundo interior que no quiero sacar y que soy una coraza con patas. Dice también que los raros somos diferentes.

Chupaos esa.

 

 

 

Y entre todos los gustos raros que tenía, me incluyó a mí” -Anónimo

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Algunos prefieren disfrutar por encima de todo el mundo, yo prefiero que disfruten los demás.

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