Todos a una, Españademierda

España: “Es un país transcontinental, miembro de la Unión Europea, constituido en Estado social y democrático de derecho y cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria. Su territorio, con capital en Madrid,​ está organizado en diecisiete comunidades autónomas y dos ciudades autónomas, formadas estas, a su vez, por cincuenta provincias(…) Su población es de 46 468 102 habitantes…” Sí, es de Wikipedia, y qué.

Pues bien, de esos cuarenta y seis millones de habitantes, redondeando, a todos nos gusta mucho criticar por criticar. Ojo, que me incluyo en esto, porque a veces me gusta crear confusión y revuelo. Pero siempre hay que informarse antes de hacerlo para crear una opinión propia y no subjetivada.

En este país estamos empeñados en desprestigiar. Tanto es así, que hemos decidido cebarnos con dos chicos que han sido los auténticos protagonistas de una de las ediciones más exitosas de OT ( y no por su amor, que también). Les caracteriza su arte, su don musical, una dulzura increíble, una inocencia adorable y sus ganas de comerse el mundo estrellando a todas las estrellitas que han llegado a lo más alto por su apellido o sus contactos.

 

Siempre he sido del pensamiento de que hagamos lo que hagamos nos van a criticar, así que hagamos lo que nos de la real gana. Y así ha sido con estos dos chicos. Desde que se supo que nuestro representante de Eurovisión iba a salir de la academia de ‘triunfitos’ yo sabía que Alfred y Amaia iban a estar allí, porque transmiten mucho incluso sin pronunciar una palabra. Es lo que tiene la naturalidad.

Para esta elección hubo canciones en solitario, parejas y tríos. Las dos canciones finalistas fueron: ‘Tu canción’, con la que nos representarán Alfred y Amaia en el festival, y ‘Lo malo’ de Aitana War, que ya se ha convertido en la canción del verano sin haber llegado este.

Tras la elección final se apoderó de España el cuñadismo. Empecé a leer a gente que en su vida había escuchado una cancion reggaetonera por iniciativa propia cosas como “creo que el reggaeton es un estilo nuevo en Europa que nos podría mantener con opciones de un buen puesto”. El reggaeton lleva en Europa casi más tiempo que el Euro y se escucha en países del norte del continente, aunque os cueste creerlo. Así que argumento inválido.

Pongámonos ahora en la piel de estas mismas personas si hubiese ganado la otra canción finalista escribiendo en las redes: “Balla mierda puto reketon loko, bamo a sangrar los hoidos a todo urobision”. Lo que os digo, criticar por criticar.

 

Como esto no funcionó y no puso nerviosos a los chicos que seguían en una nube, empezó a actuar la prensa. Empezaron a buscar y rebuscar en su pasado a ver si encontraban una sola foto de Alfred con una bandera de Catalunya, pero encontraron la bandera sola. Tras esto, los titulares tipo: “Alfred, el independentista que representará a España en Eurovisión”, “Alfred es independentista”, “Alfred votó SÍ”. Y el chico tuvo que salir a decir, tras semanas acosado, que no era independentista. Pero… ¿Qué de malo hay en que lo sea? ¿Qué de malo hay en que nos represente alguien que es independentista?

La prensa y sus cosas. La prensa y su intento de iniciar una revolución. La prensa y su fábrica de odio. Y la gente. La gente que se deja influenciar. La misma que no ha hablado con un independentista sobre sus sentimientos en su vida. La misma.

 

Tranquilos, que el acoso y derribo no acabó aquí. Y había para todos. Llegó Sant Jordi y Alfred llevó a su novia a una de las tradiciones más bonitas que existen en la cultura española. Le regaló el libro “España de mierda” cuya sinopsis es la siguiente: “Raúl Gadea, un joven cantante uruguayo, y Tito, su representante y habitual del Madrid de Lavapiés, se embarcan en una gira de conciertos por varias ciudades españolas. En su viaje, viven episodios surrealistas, desde Galicia a Andalucía. Inician un camino de Santiago a la inversa que les lleva al final a pasar por Madrid, Cantabria, País Vasco, Cataluña, León y Murcia. Y, en ese periplo narrativo, Pla recurre a ciertos tópicos regionales para hacer humor”. El título es una crítica al poco apoyo que tienen los artistas y la cultura en este país.

De repente, estalló la prensa que llevaba días sin cebarse con los chicos con títulos parecidos a: “Amaia se vuelve independentista y representará a España en Eurovisión”, “Adeu, Amaia”, “Amaia votará SÍ”.

Y tuvieron que volver a salir los chicos para aclarar la sinopsis del libro por el revuelo que se había montado. Llego a ser yo y no lo explico. Aquí el mayor beneficiado de todo esto es Albert Plá, autor del libro e irónico hasta decir basta. Una vez le preguntaron si le gustaría que Cataluña fuera independiente: “Me encantaría que Cataluña fuese independiente, ahora bien, no voy a mover un dedo para ello. Tampoco sé si me encantaría; me la suda, no le doy ninguna importancia”. Y dijo también que la independencia de Cataluña estaba para él en el puesto 195 de su lista de prioridades. Bukowskiano, cuanto menos.

 

Y aún tenía que aparecer Carlos Herrera para decir en su programa matinal que a Alfred le falta un hervor. Ya estamos todos y nos podemos ir juntos y tranquilos de la manita. Un señor de 60 años rebajándose ante un ‘señor’ que pasó del tema y que tiene 39 años menos. Caricaturesco.

 

Sea como sea y por mucho que les hayan acusado de tantas cosas, incluso de plagio de canción, ahí están. Por mucho que se haya especulado con el supuesto de que antes del festival dejasen de ser pareja, ahí están. Siendo felices, disfrutando una experiencia que muchos de los que critican, envidian.

Éste sábado, contra todo y contra todos. Allí estarán. Dándolo todo, dejándose la piel. Alfred y Amaia. Almaia.

 

Creo que no necesitamos una gran puesta en escena porque esta canción pide centrar la atención en la magia que desprenden ambos cuando se miran a los ojos. Lo que sí estaría bien es que tocasen el piano a dúo como hicieron con ‘City of Stars’. 

Y una cosa os digo, los cuarenta y seis millones y pico de españoles, deberíamos centrarnos en disfrutar sin importar el número de nuestro puesto. Deberíamos tener en cuenta que Eurovisión es una mentira por descubrir y que, la mayoría de veces lo que prima no es la calidad musical de quienes participan. Ya sabéis de lo que hablo.

Tened en cuenta que España, en los últimos años ha llevado grandes artistas y el único que no sabía cantar (Chikilicuatre) quedó mejor parado que todos ellos. He ahí la credibilidad de esto. Por lo tanto, disfrutemos.

 

Seguramente no ganaremos, pero me atrevo a augurarnos en un TOP 10 embelesando a Europa con la magia del amor. Apuesto en la noche de mañana por Chipre y Suecia en este orden para alzarse con la gloria.

 

 

Por cierto, saldremos a actuar los segundos, a las 21:15 hora española. Os dejo que vayáis calentando motores:

Versión en inglés:

 

Versión original:

 

 

 

Disfrutemos de las voces del festival, de los memes posteriores y de los artículos echando bilis al día siguiente. Alguno de ellos, si no ganamos, todavía nos recordará que ha costado 400.000 euros llevar hasta Lisboa a estos chicos. Pero no hablarán que nos sale a 0,008 céntimos por cabeza. Ni tampoco que todos (o la mayoría) disfrutamos con esa noche. Tampoco dirán que eso que nos ha costado llevarlos, lo tendrá en su cuenta bancaria la princesa Leonor cuando tenga 12 años.

Pero bueno, lo de siempre. España de mierda, a veces. España de envidia, siempre. Y Amaia de España.

 

Foto de potada: Diez Minutos

 

 

 

 

“Europa necesita menos guerra en otros continentes, y más amor en el nuestro. El mundo necesita sentir que baila por primera vez” -S.F

 

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Algunos prefieren disfrutar por encima de todo el mundo, yo prefiero que disfruten los demás.

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