Simples números

Un día, no sé cómo ni por qué, mientras hablaba con una amiga, llegué a una conclusión: “Las personas en la vida no somos más que un número.”

Normalmente tendemos a pensar que para el mundo somos alguien, pero la triste realidad es que somos un número. Números ordinales y cardinales. Primos y (des)compuestos.

La vida es una matemática que opera con nosotros a su gusto hasta sacarnos benefecio.

 

En el mundo, tu país o tu ciudad serás un número entre millones, miles o cientos.

En tu sexo, serás uno de tantos. Porque recordemos que tías y tíos “hay más que botellines”.

En tu raza serás uno de los muchos que juzga otras razas o en su defecto, uno de los pocos que no lo hace.

En tu trabajo serás un número a menos que seas el jefe.

En la escuela eres un número de la lista.

 

En las redes sociales, por ejemplo, sómos más números que nunca.

El número de me gusta, el número de visita, el número de seguidor, el número de mensaje, el número de persona que le hace ganar un poquito más a los dueños de las redes… Y sólo por ser el número ‘X’ que ha descargado la aplicación. Daos cuenta. Números.

A mí me importa poco que seas el primer me gusta, si al segundo voy a ignorar que le has dado, o quizá a la tercera foto tuya que no me guste, te dejaré de seguir. Porque cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis. Y así hasta que os canséis. Putos números.

Con lo poco que he sido yo de números siempre y lo que me gusta a mí decir que soy de letras para suavizar que soy un torpe matemáticamente hablando.

 

He hablado con mucha gente largo y tendido sobre el tema redes sociales y, reflexionando todo lo que rodea a este mundo tan apasionado como asqueroso a la vez, he llegado a la conclusión de que es un mundo triste:

Creen que su mejor foto es la que más likes tiene.

Que cuantos más seguidores, más gente les quiere.

Cuanto más mensajes privados, más popularidad.

Creen que cuantas más fotos suban, más creerá la gente que son felices.

 

Pero no, amigos, el mundo está fuera.

El mundo es ese amigo que te da un abrazo cuando más lo necesitas.

O esa madre que te llama en tu cumpleaños y te escribe a todas horas para ver como estás.

Ese es el mundo. El mundo de verdad.

 

Porque el mundo de amiguismos, sino de intereses. Y yo soy un interesado más.

Y esta es una entrada más.

Y hoy es un día menos.

Y mañana seguiremos sumando.

Lo que yo os decía… Números.

 

 

 

“No hay cosas sin interés, tan sólo personas incapaces de interesarse” – G.K. Chesterton

 

 

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Algunos prefieren disfrutar por encima de todo el mundo, yo prefiero que disfruten los demás.

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